Filosofía de la violencia

Por: Laura Martínez Domínguez
En una calle cualquiera asaltan a un sujeto que no llevaba consigo más que su consciencia, se escucha un disparo, el sujeto cae, se oyen los pasos alejándose de quien poseía el arma. La policía llega tres horas después del incidente, este es el cuarto muerto del día y recién son las 10:00 am.
El periódico que vende el señor de la esquina anuncia que ayer por la madrugada cuatro hombres de edad e identidad incierta han sido victimas de homicidio, imaginas de pronto que tenían familia, quizá se casaron jóvenes y ahora tienen hijos conscientes de su orfandad, quizás tenían sueños, quizás habían perdido las esperanzas.
Las sirenas se oyen a lo lejos sabemos que es una ambulancia, que va a recoger al ultimo ejecutado, ya no vale el optimismo de que también existen los accidentes viales, las urgencias médicas, los infartos; sabemos que las ambulancias están al servicio del crimen organizado, que son quienes se encargan de limpiar la porquería que acaban de dejar, que son quienes dan la cara ante los familiares que preguntan que fue lo que sucedió, cuantos impactos de bala recibió.
Una camioneta llena de soldados deambula por la ciudad, los ciudadanos se debaten entre sentirse seguros y asustados, los años sesenta toman sentido, saben que en cualquier momento podrán entrar a su casa si siquiera pedir permiso, violando ampliamente tus derechos, los que ellos no conocen, los que tu ignoras, y mientras tanto tratan de guardar la calma, porque ya oíste que están en la casa de tu vecino, de un momento a otro entraran a la tuya preguntando por el estudiante comunista que tienes la osadía de esconder. Te ríes, sabes que esta vez buscan simplemente imponer su poder a través de la violencia.
Este sábado 29 de Agosto de 2009 en el nuevo local del Cairo Café ubicado en División del Norte #504-c hablaremos de la Filosofía de la violencia, o la violencia como filosofía, o la violencia de la filosofía, no importa, el punto es que nos acompañes para dialogar, discutir, debatir y aprender.
Esperamos tu asistencia.

Filosofía para niños

Por: Laura Martínez Domínguez.
Filosofía para niños, el tema de esta semana ha causado colapsos psíquicos en mí, quiero jugar con los autores y estos se me escapan de las manos, leo acerca del tema, lo entiendo pero soy incapaz de escribir algo medianamente decente que publicar.
Así entre lectura y lectura he descubierto que la filosofía para niños es una propuesta educativa que brinda a los niños instrumentos adecuados en el momento en que comienzan a interrogarse acerca del mundo.
Mediante temas tradicionales de la historia de la Filosofía, a través de un conjunto de pautas metodológicas, cuidadosamente planificadas y experimentadas que rescatan la curiosidad y el asombro de los niños, se propone estimular y desarrollar el pensamiento complejo.
Autores como Matthew Lipman y Ann Margaret Sharp parten de la creencia de que todas las personas y especialmente los niños poseen una capacidad innata para la búsqueda y el asombro por el solo hecho de ser personas. La misma línea sigue Gareth B. Matthews al descubrir que cuando se expone a los niños a los problemas filosóficos expresados en una terminología que comprenden, los niños encuentran estas situaciones intrínsecamente interesantes y por lo tanto discuten en torno a estos problemas espontáneamente y desarrollan un alto grado de compromiso tanto con lo que piensan como con la forma en que lo hacen.
En lo particular, la filosofía para niños es un tema poco desarrollado, por lo que la tarea es expandir la filosofía hasta los confines de las aventuras de pan y chocolate. Y así lograr que la filosofía sea para todos.

LA SABIDURIA DEL NIÑO

Sofía: “¿Eres una niña pequeña que aún no ha llegado a ser la perfecta conocedora del mundo?
¿O eres una filósofa que puede jurar que jamás lo llegará a conocer?” (Gaarder, 1991)*

“(…)Una mañana, la madre, el padre y el pequeño Tomas, de dos o tres años, están sentados en la cocina desayunando. La madre se levanta de la mesa y va hacia la encimera, y entonces el padre empieza, de repente, a flotar bajo el techo, mientras Tomás se le queda mirando.
¿Qué crees que dice Tomás en ese momento? Quizás señale a su papá y diga: « ¡Papá está flotando! ».
Tomás se sorprendería, naturalmente, pero se sorprende muy a menudo. Papá hace tantas cosas curiosas que un pequeño vuelo por encima de la mesa del desayuno no cambia mucho las cosas para Tomás. Su papá se afeita cada día con una extraña maquinilla, otras veces trepa hasta el tejado para girar la antena de la tele, o mete la cabeza en el motor de un coche y la saca negra.
Ahora le toca a mamá. Ha oído lo que acaba de decir Tomás y se vuelve decididamente.
¿Cómo reaccionará ella ante el espectáculo del padre volando libremente por encima de la mesa de la cocina?
Se le cae instantáneamente el frasco de mermelada al suelo y grita de espanto. Puede que necesite tratamiento médico cuando papá haya descendido nuevamente a su silla. (¡Debería saber que hay que estar sentado cuando se desayuna!)
¿Por qué crees que son tan distintas las reacciones de Tomás y las de su madre? Tiene que ver con el hábito. (¡Toma nota de esto!) La madre ha aprendido que los seres humanos no saben volar. Tomás no lo ha aprendido. El sigue dudando de lo que se puede y no se puede hacer en este mundo.

(…)Es como si durante el crecimiento perdiéramos la capacidad de dejarnos sorprender por el mundo. En ese caso, perdemos algo esencial, algo que los filósofos intentan volver a despertar en nosotros. Porque hay algo dentro de nosotros mismos que nos dice que la vida en sí es un gran enigma. Es algo que hemos sentido incluso mucho antes de aprender a pensarlo.

(…)Para los niños, el mundo —y todo lo que hay en él— es algo nuevo, algo que provoca su asombro. No es así para todos los adultos. La mayor parte de los adultos ve el mundo como algo muy normal. Precisamente en este punto los filósofos constituyen una honrosa excepción. Un filósofo jamás ha sabido habituarse del todo al mundo. Para él o ella, el mundo sigue siendo algo desmesurado, incluso algo enigmático y misterioso. Por lo tanto, los filósofos y los niños pequeños tienen en común esa importante capacidad. Se podría decir que un filósofo sigue siendo tan susceptible como un niño pequeño durante toda la vida.” (Gaarder, 1991)*

*Gaarder, Jostein (1991). El mundo de Sofía. Madrid: editorial Ediciones Siruela.

Esperamos su asistencia éste sábado 22 de Agosto en la Cafetería El Cairo, ubicada en Cortés de Monroy #2309 casi esquina con División del norte.
Acércate, dialoga, discute y aprende.

Ideas Filosóficas de la Revolución Mexicana

Por Laura Martínez Domínguez.
Estamos a finales del Siglo XIX, la pólvora revolucionaria ya se huele, las cartucheras y las escopetas de difícil amartillamiento están guardadas, la lucha es casi un hecho, si Porfirio Díaz no deja el poder, la nación entera se levanta en armas.
Pero aun no muere nadie, aun la tranquilidad entrecomillada reina en el país, aun los jóvenes se pueden reunir a componer el mundo mientras miran a la gente pasar por los grandes ventanales del último café que fue sede de sus divagaciones.
Principios del Siglo XX, el positivismo de Comte empieza a perder vigencia, después los juristas lo retomarían pero esa es otra historia y otra época; en estos momentos, jóvenes como José Vasconcelos, Antonio Caso, Pedro Henríquez Ureña y Alfonso Reyes, critican la educación que les fue impuesta, creando grupos de reflexión y lectura, dando conferencias, invitando a las personas a conocer a autores como Nietzsche, Bergson, Boutroux, James, Croce, entre otros.
Las consecuencias fueron la conquista de la libertad de pensamiento y acción, conforme a las convicciones políticas propias. Promoviendo una crítica de la visión única del pensamiento filosófico (positivista y determinista), proponían la libertad de cátedra, la libertad de pensamiento y, sobre todo, la reafirmación de los valores culturales, éticos y estéticos en los que América Latina emergió como realidad social y política. Todo bajo el nombre de El Ateneo de la Juventud.
La pregunta es la siguiente: ¿la revolución mexicana fue sólo una lucha armada o detrás de ella hubo todo un bagaje cultural que en cierta parte le dio fundamento? ¿Cuáles fueron esas ideas congruentemente planteadas que permitieron darle sentido a una lucha aparentemente carente de él?
Si tú sólo sabes los datos cronometrados de los libros de texto o mejor aun sabes todo aquello que estos pasaron de largo, acompáñanos este sábado 15 de Agosto de 2009 en el tradicional FiloCafé en la Cafetería El Cairo, en Cortés de Monroy 2309, casi esquina con División del Norte. Acércate, dialoga, discute y aprende.
Esperamos tu asistencia.

Quien soy

Quien soy, me lo pregunto a cada momento,
que estoy haciendo aquí, busco la respuesta en cada rincón de mi ser,
fallando una y otra vez, sin saber, frustrada, refutada mil veces y tal vez una mas…

Que mas puedo hacer si no es vivir, así no sepa la razón de mi ser, pero que clase de vida llevaría o acaso tendré que decir vida, o no vida, como lo se, como sabemos nosotros…