BOLETÍN SEMANAL: CIFyJ AC

BOLETÍN SEMANAL: 
CIFyJ A.C.

Reciban todas y todos un saludo afectuoso de todo el equipo que conformamos el Círculo de Investigaciones Filosóficas y Jurídicas A.C. Como parte de nuestras actividades les dejamos aquí una bitácora de las actividades que tendremos en la semana del 12 al 18 de Marzo de 2012. Para mayores informes lo pueden hacer en nuestro blog, nuestras redes sociales o al correo cif.chihuahua@gmail.com

LUNES 12 DE MARZO DE 2012

TEORÍA DE LAS RELACIONES (taller-filosófico)
ESCUELA LIBRE DE ARTES Y FILOSOFÍA
CIFyJ Quintas Carolinas
(Calle Encino 12302, Colonia Quintas Carolinas)
19:00 – 21:00 hrs.
Para todo Público. Cuota: $100°°


 MARTES 13 DE MARZO DE 2012

SEMINARIO DE FILOSOFÍA POLÍTICA
¿QUÉ ES LA POLÍTICA?
H. Congreso del Estado de Chihuahua
Sala Benito Juárez, Calle Libertad #9, Colonia Centro.
08:30 – 09:30 hrs.
Para todo público
Entrada Gratuita.

SEMINARIO DE FILOSOFÍA POLÍTICA
LA DECADENCIA DE LA NACIÓN ESTADO
Tribunal Estatal Electoral
Calle 33 #1510, Colonia Santo Niño.
18:00 – 19:30 hrs.
Para todo público
Entrada Gratuita.


MIÉRCOLES 14 DE MARZO DE 2012

LA HORA DEL DESIERTO / DR. ARTURO RICO BOVIO
PRESENTACIÓN DE LIBRO
Centro Cultural Universitario, Quinta Gameros
19:00 – 21:00 hrs.
Para todo Público
Entrada Gratuita

VIERNES 16 DE MARZO DE 2012

SEMINARIO DE ESTUDIOS ÉTICOS
OPINIONES Y ELECCIONES EN ARISTÓTELES
Sala Benito Juárez, H. Congreso del Estado de Chihuahua
Calle Libertad #9, Colonia Centro.
08:30 – 09:30 hrs.

CÁTEDRA DE FILOSOFÍA DEL DERECHO “JOSÉ FUENTES MARES”
FIRMA DEL CONVENIO
Mezanine, H. Congreso del Estado de Chihuahua
Calle Libertad #9, Colonia Centro
10:30 – 11:00 hrs.

SÁBADO 17 DE MARZO DE 2012



FILOCAFÉ
LA RELIGIÓN: ¿OPIO DE LOS PUEBLOS?
El Cairo Café.
División del Norte 504-C, Colonia SanFelipe
Para todo público
Costo: Consumir un café



DOMINGO 18 DE MARZO DE 2012

CAFETEANDO FILOSOFÍA
NUEVO CASAS GRANDES.
Para todo Público

Sexualidad

Por: Laura Martínez Domínguez

La mujer piensa que su cuerpo debería de tener salida de emergencia, es totalmente injusto tener que permanecer dentro de aquel que no reconoce. Es interrumpida por el gato, el cual salta al diván con Martha Lamas enredada en una oreja y las patitas mas húmedas que de costumbre.

La mujer se pregunta el porqué de la aparición de Martha Lamas, y esta habla algo sobre sexualidad, sobre cuerpos culturizados, la mujer la calla un segundo; el libro rosado ha aparecido pero la palabra guarda silencio dentro de él. Busca el libro de pastas duramente azules y este simplemente le contesta que hay cosas que carecen de completa relevancia jurídica.

El gato juega con Martha Lamas, en tanto que el reloj trata de no contradecir a la exactitud marcando un segundo pronunciadamente puntual y la araña observa como la nueva palabra aparecida en el diván desconcierta a la mujer hasta límites inimaginables.

La mujer mientras tanto retoma a Martha Lamas liberándola del juego impío del gato y esta le dice que el cuerpo simbólico es social, cultural e históricamente específico, comparte un lenguaje y asume los habitus y los discursos comunes: medico, educativo, jurídico. El gato pide su ración de filosofía y la mujer le advierte que en esta ocasión tendrá que esperar… vuelve al cuerpo al que se define por el dedo que te recorre… Martha Lamas ajena a sus divagaciones, continua y dice que el cuerpo imaginario de un sujeto se construye tomando la diferencia anatómica como punto de partida.

De pronto y teniendo un momento disparatadamente absurdo y abstracto aparece y llega el psicoanálisis explorando la forma como cada sujeto elabora en su inconsciente la diferencia sexual y como a partir de esa operación se posiciona su deseo sexual y su asunción de la feminidad y masculinidad. La mujer le ofrece al gato un poco de teoría psicoanalítica quien ofrece el recuento más complejo y detallado de la constitución de la subjetividad y la sexualidad, así como del proceso mediante el cual el sujeto resiste o se somete al código cultural. El gato mira su tazón con un mohín y empieza a sentir como la miseria se apodera de él.

El momento abstractamente absurdo continua, dado que el psicoanálisis piensa al sujeto como ser sexuado y hablante, que se constituye a partir de cómo imagina la diferencia sexual, y sus consecuencias se expresan también en la forma en que se aceptan o rechazan los atributos y prescripciones del genero.

El reloj termina con los momentos abstractos marcando una hora más, en la cual aparece Freud diciendo que el ser humano es básicamente un ser sexual, y que su libido tiene una calidad indiferenciada.

La mujer despide a Martha Lamas, el gato deja intacto su tazón y el reloj marca aquella hora que se suspende en un minuto más.

Este sábado 22 de enero tienen una cita de tarde de FiloCafé, en punto de las 6:00 pm en el cairo café, ubicado en División del Norte # 504-c.

Responsabilidad

Por: Laura Martínez Domínguez.

La mujer al llegar a casa luego de un largo día, descubre al gato encaramado en el diván cual objeto de ornato, la mujer sabe que comparte responsabilidades con el personaje de las partículas elementales porque fue él quien introdujo la elegancia de un erizo en su diván. Y al parecer ahora el gato se siente objeto de ornato.

La araña escucha a la mujer y piensa en quien sería el responsable de que ella se quedase atrapada en el reloj. La mujer se percata de algo, la tercera dimensión de una palabra que decidió cambiar, se ha apoderado de su casa y por consiguiente de su diván; debe de admitir que a su diván, llegan, cual correspondencia, ideas disparatadas, pero la de esta ocasión si sobre pasó un tanto cuanto el límite…

Por ello la responsabilidad tomó el primer plano, sin embargo, el libro rosado aun no aparece, y buscar responsables es inútil; quizá el libro rosado se ha ido por cuenta propia o las circunstancias adláteres le obligan a permanecer oculto al menos por un tiempo.

Sin embargo, el libro aquel de las pastas duramente azules, ha decidido tomar voz propia y afirmar que el vocablo responsabilidad proviene de respondere que significa inter alia, prometer, merecer, pagar. Se dice que en un sentido más restringido responsum significa el obligado a responder de algo o de alguien.

En ese momento aparece Gayo desde las institutas, trayendo consigo una caja y dentro de la misma una balanza que está dispuesto a golpear cuando sea necesario; nadie entiende su idea y Gayo continua diciendo que Respondere se encuentra estrechamente relacionada con spondere la expresión solemne en la forma de la stipulatio, por la cual alguien asumía una obligación. Gayo no tiene intenciones de retirarse, por lo que cuando un minuto exacto es tocado por el reloj se encuentra A. Berger y mientras este nos dice que sponsio es la forma más antigua de obligación.

El gato sigue en su postura de ornato, mientras H. L. A. Hart para explicar la responsabilidad trae a un capitán con todo y el barco, dado que el capitán aun vive y es moralmente responsable por la muerte de muchas mujeres y niños… la mujer duda en si debe sacar primero al barco y después al capitán o al revés, lo último que pretende es ser responsable de cualquier confusión ocasionada.

Kelsen llega y afirma que un individuo es responsable cuando, de acuerdo con el orden jurídico, es susceptible de ser sancionado, la mujer se pregunta cuál será la sanción por sacar un barco con todo y capitán de su casa.

La araña decidió no fincar responsabilidad sobre nadie, además oye que Kelsen continua con la idea de que la responsabilidad presupone un deber, del cual debe responder un individuo, sin embargo, no debe de confundirse con él. El siguiente minuto marcado por el reloj que hace alarde de exactitud desde hace semanas, arrastra a la araña hasta en numero 5. Por lo que la araña cree en las palabras de que el deber o la obligación es la conducta que, de acuerdo con el orden jurídico, se debe de hacer u omitir, es el sujeto obligado… la araña piensa que alguien debería responsabilizar al reloj.

La mujer sencillamente desaloja al barco y su capitán, seguidos por H. L. A. Hart, y llama al gato para que coma algo de la Dogmatica Jurídica que enuncia que existen dos grandes formas de aplicar la responsabilidad: la llamada responsabilidad por culpa y la conocida como responsabilidad objetiva o absoluta.

El gato abandona su postura de ornato, salta del diván y corre a la cocina. El misterio de poder explicarlo todo, atrae a la mujer por lo que regresa al diván, con la certeza de que pronto alguien llegará para arrancarle la vida con un suspiro.

Este sábado 15 de enero es toda una irresponsabilidad de juventud no presentarse a pasar una tarde agradable de FiloCafé, por lo que los invitamos para que asistan a el Cairo Café ubicado en División del Norte #504-c en punto de las 6:00 pm.


Por: Laura MArtínez Domínguez

El gato atosiga a un filósofo, con la misma pasión con la que la araña busca la salida. La mujer se descubre pensando en pasiones, en placeres, en vicios.

El reloj marca un minuto desentendido de la realidad y Aristóteles irrumpe en la habitación del diván afirmando que la pasión es una afección, esto es, el estado en que algo está afectado por una acción… la mujer regresa a la palabra pasión y se pregunta cuantos momentos de pasión se ha permitido en la vida… Descartes le dice que existen seis pasiones fundamentales o primitivas: la admiración, el amor, el odio, el deseo o apetito, la alegría y la tristeza, la mujer observa como Descartes toma asiento y pide amablemente una taza de té; Spinoza llega y también pide una ya que él resume las pasiones en tres: el deseo, la alegría y la tristeza.

La araña ha seguido la conversación con ahínco y se dice que ella es una eterna apasionada dada que transita del deseo de salir de un reloj a la tristeza de no lograr hacerlo.

El gato aparece y sin más salta al diván, afirmando que el cuarteto de ardillas sordas han acampado con pasión y locura en el jardín, que además dos palomas han decidido anidar su pasión en el árbol de naranjo sembrado desde tiempos ancestrales… la mujer se pregunta si no será hambre lo que causa las alucinaciones del gato y se detiene un momento para preguntarse porque si alguien le habla de pasión lo relaciona con placer.

No tiene tiempo de pensarlo, Hume llega diciendo apasionadamente que es una falacia contraponer la pasión y la razón y suponer que la misión de la última es controlar a la primera… la araña y el reloj lo miran con extrañeza pensando que Hume se ha equivocado de argumento porque realmente en esta habitación nadie ha hablado de tal contraposición.

El gato abandona el diván porque ha oído que una porción de neoplatónicos en cubitos está siendo servida en su tazón, y mientras tanto suena la hora incierta de la tarde que amenaza con convertirse en noche.

Hegel llega, y se sienta con Descartes y Spinoza y les dice que la pasión se subordina a la razón, la cual usa las pasiones para la realización de los fines esenciales del espíritu; por tanto la pasión es el lado subjetivo y por lo tanto, formal de la energía de la voluntad y de la actividad… Hume se une a la hora del té reclamándole a Hegel haber aparecido demasiado tarde.

La mujer tiene salir corriendo, el personaje salido de sus sueños la acompañará a su próxima cita, burlándose porque al parecer el subconsciente tiene un repetido acto fallido de confundir placer con pasión… todos se quedan en casa.

Este Sábado 18 de Diciembre el tema para darle rienda suelta al filosofar es la Pasión por lo que los esperamos en punto de las 6:00 pm en el Cairo Café ubicado en División del Norte # 504-c.

No falten.

La Vocación.

Por Laura Martínez Domínguez

La mujer esta recostada en el diván anaranjado, piensa en los personajes mitológicos, en aquellos que por los que se narran historias interminables, batallas increíbles, piensa en aquellas princesas, damiselas que se quedaban en los grandes castillos a esperarlos…

Mientras la mujer divaga en el diván, el gato, que alguna vez pensó tener vocación de líder, se regocija al haber encontrado al cuarteto de ardillas incapaces de escuchar una sola palabra, su placer es efímero, las ardillas corren de nuevo. Pero sin quererlo el reloj marca un minuto menos incierto que el anterior y la araña se pregunta por la mujer…

En el diván, la mujer descubre que una palabra se le ha enredado en el cabello, la vocación se materializa cual imagen en tercera dimensión y la mujer se pregunta por la suya, por aquella vocación que supuestamente descubrió cuando tenía 5 años, la de la justicia a toda costa; sin embargo, debe dejar su pensamiento en pausa, tomar al gato y descubrir que arrastra a Heidegger quien haciendo uso del sentido etimológico, se trata de un llamado, en el curso del cual la existencia se dirige la palabra a si misma… la araña ríe a carajadas, se pregunta qué pasaría si la existencia de pronto dejara de dirigirse la palabra a sí misma, pensando quizá en una rabieta existencial.

La mujer también se preguntó lo mismo, sin embargo, y como es costumbre Ortega y Gasset irrumpe en su diván sin siquiera tocar a la puerta y le presenta a la vida humana como vivir con sus circunstancias, las cuales pueden impedir o pueden contribuir a que la vida se realice a sí misma, es decir, sea fiel al yo insobornable. Esto es justamente la vocación, la cual es estrictamente individual e intransferible… Ortega y Gasset afirma que tiene prisa, la circunstancia de su yo lo soborna para que siga su camino.

El gato juega con Heidegger, no había descubierto cuan divertido es… la mujer busca al libro rosado y este le responde que la vocación es el llamado o el destino equivalente al designio o programa vital, el curso del cual la vida llega a ser lo que auténticamente es… la mujer regresa a su pensamiento inicial a la vocación par ser héroe, o para ser aquella que se queda en casa tejiendo un sudario resistiendo a las propuestas de los pretendientes… la mujer piensa en el personaje que alguna vez salió de sus sueños y lamenta no haber tenido vocación para tejer ese sudario.

El reloj marca un minuto más por rutina que por vocación, el gato duerme en el diván esperando encontrar de nuevo al cuarteto de ardillas o a la marmota, mientras la mujer vuelve al diván y retoma las instrucciones para un descenso al infierno.

Este Sábado la tarde de FiloCafé será el pretexto para dialogar acerca de la Vocación, así que no falten, los esperamos en punto de las 6:00 pm en el Cairo Café, ubicado en División del Norte # 504-c.

Esperamos su Asistencia.

La Religión

Por: Laura Martínez Domínguez.

La mujer instalada cómodamente en el diván anaranjado se ríe del reloj que se ha vuelto repentinamente escrupuloso y ahora marca los minutos con frenética exactitud. Podríamos decir que las horas se marcan religiosamente.

El gato ha desaparecido, al parecer se ha subordinado con lo divino, pero como se sabe poderoso los viajes hacia el interior de sí mismo, en este instante lo tienen particularmente interesado.

La araña esta un proceso de religare, dado que trata de entender la situación en la que se ve envuelta, mientras tanto la mujer busca la vinculación que cierta vez conoció con el personaje que alguna vez salió de sus sueños.

La casa tiene un aire de santidad, por lo que Aristóteles carga la palabra Teología en un intento por sacarlos del mutismo ancestral diciéndoles que trata de Dios, de su existencia, naturaleza y atributos así como de su relación con el mundo… el gato a pesar de ello, no ha regresado.

Pseudo Dionisio anuncia teología en dos presentaciones: afirmativa y negativa; mientras la primera es un efectivo decir, la segunda, en cambio, se hace por medio de un silenciar… Fray Francisco de Osuna puntualiza y le dice que el nombre correcto de la teología negativa es teología mística; la mujer no les presta atención, su diván está siendo ocupado por Kierkegaard, Barth, Gogarten y Brunner quienes definen a la teología como separación absoluta entre lo infinito y dios, entre lo finito y lo infinito, la religión del apartamiento, la distancia infranqueable por el hombre, entre lo temporal y lo eterno… esperando una revelación para tener un diálogo con ese dios que al parecer a veces escucha, a veces mira y en otras ocasiones está demasiado ocupado no existiendo.

La mujer observa que el gato ha regresado, al parecer por fin logró encontrarse consigo mismo, y solo para confirmar que es poderosamente divino, pero descubrió que el teléfono de dios esta fuera de servicio; la araña dejo de unir, de ligar, cayó en la cuenta de que de una u otra forma, las cosas siempre se las ingeniaban para esta unidas o por lo menos relacionadas, porque sino seriamos una sola masa pegada… en tanto que el reloj dejo la religiosidad, el rito escrupuloso dejo de consolarlo, por lo que las horas vuelven a ser inciertas.

La mujer sale de casa, las campanadas de la catedral anuncian la hora que el reloj se niega a marcar.

Este sábado 20 de noviembre en punto de las 6:00 en el Cairo Café ubicado en División del Norte # 504-c, tienen una cita para pasar una tarde de FiloCafé y discutir y dialogar acerca de Religión, Metafísica y Filosofía.

No falten.

La Necesidad.

Por: Laura Martínez Domínguez.

Una vez más la mujer se repantiga en el diván, el personaje que ahora debe ser llamado como el que alguna vez salió de sus sueños, le ha enredado una nueva palabra y no es una palabra cualquiera; es la pregunta que ella se ha formulado una y otra vez. La necesidad, ahora adquiere un contexto filosófico, el libro rosado ofrece una respuesta.

El gato entra con la certeza de que necesita que su tazón sea llenado de filosofía contemporánea, el reloj marca el necesario minuto que siempre es uno después del de la hora exacta, la araña emprende su búsqueda necesaria para salir del reloj en donde alguna vez alguien la arrojó.

Aristóteles entra en la habitación y le dice que lo necesario es lo que no puede ser de otro modo y lo que por consiguiente, existe de un modo, la mujer se sorprende de no tener que desenredarlo del gato, pero las palabras de Aristóteles la dejan con una duda, la misma que planteó al personaje que alguna vez salió de sus sueños. ¿Por qué lo necesario es tan rotundo?

Spinoza viene huyendo del gato, que al no haberlo visto nunca antes le da la bienvenida habitual, pero dice que si algo es necesario es porque no hay ninguna razón que le impida existir. La mujer, en un necesario rescate al pobre de Spinoza, lo instala en el diván y empieza a entender una distinción importante: Necesario y necesidad; el gato se pregunta si venderán dichos conceptos en bolsas y si por tanto, serán de diferentes sabores.

Llega Leibniz trayendo consigo al cuarteto de ardillas que alguna vez, y por no escuchar, se equivocaron de diván y empieza a distinguir entre los conceptos de necesidad metafísica o absoluta, lógica, matemática o geométrica, física o hipotética y moral o teleológica, por razones que nadie entiende el único que presta atención es el reloj y como respuesta marca un minuto más, el de la ausencia, el de la necesidad que ya no existe.

La mujer se pregunta qué es lo realmente necesario, que es lo que en realidad requerimos para seguir respirando, o si con el simple hecho de respirar tendremos todas las posibilidades a nuestro alcance y todo lo demás no sean más que falacias que astutamente nos venden.

Hume envía una nota diciendo que la necesidad está resuelta en la costumbre. La araña desdeña la nota de Hume, pero se pregunta si será costumbre la necesidad de desear salir del reloj o si de ello depende su pequeña existencia.

Un minuto más marcado por un reloj que se sabe necesario para que el tiempo transcurra y Kant afirma que lo necesario es aquello en que la conformidad con lo real está determinada según las condiciones generales de la experiencia.

Kant es siempre incomprensible para la mujer, de tal manera que sabe que necesitará tiempo para entenderlo, mientras tanto, el televisor se enciende y en la pantalla un programa argentino habla sobre Martin Heidegger y su idea de que en definitiva debe de haber algo en vez de nada, de que nosotros somos seres existenciales, seres ahí, seres que simple y sencillamente debemos ser para que seamos aquellos que de una u otra manera cubren necesidades y no solo eso sino que para que esas necesidades existan, es necesario que nosotros seamos.

El televisor como es costumbre, se apaga sin aviso, por lo que el gato salta sobre ella, le gusta el calor que despide y se pregunta si aun vivirán cucarachas dentro de ella, o si habrán emigrado al tubo del lavabo.

Nicolai Hartmann llega con cuatro tipos de necesidad, pero como no tenían una forma conocida, la mujer les pide atentamente que abandonen su diván. Todos obedecen.
La mujer regresa al diván, el gato deja su investigación acerca del paradero de las cucarachas, le pareció innecesario. La araña aun se pregunta si será necesario buscar la salida y el reloj marca el necesario minuto para que la tarde de lectura empiece.

Este Sábado 06 de Noviembre en punto de las 6:00 pm en el tradicinal FiloCafé se hablará acerca de la Necesidad, por lo que es absolutamente necesario que nos acompañen para así poder dialogar, discutir, aprender y debatir acerca del tema, los esperamos en el Cairo Café ubicado en División del Norte # 504-c.

Esperamos su asistencia.

El Juicio

Por: Laura Martínez Domínguez.

La mujer está en el diván, lee “Instrucciones para un descenso al infierno”; lo encontró el día en que el personaje salido de sus sueños decidió que su ausencia tenía que ser real, palpable, y aunque la palabra libertad de pronto toma sentido, sabe que no es la correcta. La correcta, es el juicio o la total y completa falta de él.

El gato despertó con Locke pegado en la cola, su alegría fue tal que decidió correr hacia el diván; la mujer despega a Locke mientras este le dice que el juicio es el acto mental por medio del cual nos formamos una opinión de algo. Una opinión es lo que ella necesita, pero tiene que ser la opinión correcta, no la que se basa en prejuicios.

El reloj marca un minuto eterno, el de la espera, el de la desesperación por que el pasado vuelva a ser presente. La mujer lo mira con añoranza, pero es interrumpida por Bolzano quien le afirma que es una operación de nuestro espíritu en la que se contiene una proposición que es o no conforme a la verdad y según la cual se dice que el juicio es correcto. Una vez más la palabra correcto, una vez más se tiene que librar del prejuicio, todo tiene que ser apegado a la verdad… la mujer mira al gato, el gato le hace la promesa de buscar a la verdad, siempre y cuando llene su tazón de la felicidad aristotélica que tiene de reserva en la alacena. La mujer y el gato tienen un trato.

Pfänder es atrapado por la araña, quien ha dejado de enredarse en el infinito que le proporciona el número 8 y ahora toma el sol desde el número 12, lo atrapa cuando pretende escabullirse del último minuto diciendo que es un producto mental enunciativo. La araña salta, el sol es demasiado para sus patitas.

En tanto los lógicos se instalan en el diván, y cuando la mujer regresa le dicen que es un acto mental por medio del cual pensamos un enunciado. Pensar con juicio, hasta perderlo o hasta que los prejuicios sean barridos, hasta que se entienda el sentido de la libertad aunque el tema y la preocupación sean otras, hacerse una opinión correcta, una búsqueda eterna de la felicidad que Aristóteles defiende hasta el cansancio.

De pronto, el ambiente cambia y un cuarteto de ardillas entra en la sala, el gato las observa y se da cuenta que lo que traen entre las manos podría ser comestible. Las ardillas saltan al diván y se despliegan las clasificaciones de los juicios, cual cubos armables; así desde la cualidad dicen que son afirmativos y negativos; desde la cantidad son universales y particulares; la relación tiene tres aristas: categóricos, hipotéticos y disyuntivos; y por último la modalidad quien dice que son asertóricos, problemáticos y apodíticos. Las ardillas corren, temen ser atrapadas por el gato, además al parecer se han equivocado de diván y deben resolver la confusión, el gato les ofrece un trozo de verdad, pero las ardillas no lo escuchan, lo cual siempre es un problema, y simplemente salen de la casa, sin que nadie sepa con certeza el lugar por donde entraron.

El reloj, luego de la invasión de ardillas, en lugar de marcar minutos, marca siglos, y simultáneamente se escuchan los siglos XVII y XVIII, por lo que los autores de esos siglos entran diciendo a coro, y todos al mismo tiempo, que el juicio es un acto de entendimiento basado en la fuerza de convicción. La mujer piensa que perderá la idea si sigue tratando de encontrar el juicio.

Sin embargo, Kant llega y le dice que el juicio es solo el conocimiento mediato de un objeto, el libro rosado resopla y le dice que Kant es demasiado ambiguo, y muy poco explicito con el juicio. La mujer toma el libro rosado, acude a él esperando que le dé la respuesta correcta, si, que le muestre la verdad, porque al parecer carece de juicio, y tan solo posee todos los prejuicios habidos, y sus opiniones terminan por no importar, porque de igual manera están equivocadas.

El gato sube de nuevo al diván, solo encontró parte de verdad, pero confiesa haber vaciado su tazón. El reloj está cansado de los siglos, ahora marca horas de desolación y de soledad impuesta por el ser salido de los sueños, mientras la araña considera que es de buen juicio buscar la salida, para dejar de estar arrojada en un reloj.

Este sábado 23 de Octubre de 2010 los invitamos al tradicional FiloCafé para que discutan y aprendan con nostros el tema de El Juicio, en punto de las 6:00 pm en el Cairo Café ubicado en Avenida División del Norte # 504-c.

Los Esperamos.

El Miedo al Fracaso.

Por: Laura Martínez Domínguez.

El televisor que instalado oficialmente frente al diván anaranjado, ha decidido simplemente encenderse, anuncia una palabra desconocida: Atiquifobia.

El gato no está, por lo que nadie reclama que su tazón sea llenado de filosofía. La araña se escondió detrás del número seis y no esta dispuesta a salir hasta que las cosas mejoren, la mujer no sabe que cosas sean, pero ignora a la araña dado que la palabra la intrigó más de la cuenta. Además el gato no está, por lo que quizá no aparezcan autores colgados en orejas, o deliberadamente perseguidos.

El libro rosado hace semanas que permanece mudo, quizá las palabras que aparecen sean demasiado absurdas como para que él se tome la molestia en definirlas o quizá fue solo falta de tiempo, el hecho de que no todo esté incluido, el caso es que el televisor enloquecido es la fuente de definición de la palabra introducida.

“…La atiquifobia se define como un miedo persistente, anormal e injustificado a fracasar, o a cometer errores…” la mujer se pregunta si ella alguna vez ha sentido semejante cosa, el televisor anuncia comerciales y noticias de relojes 2010, “los últimos modelos a su disposición, diseños exclusivos”, el reloj despierta de su letargo, ¿Será acaso que la mujer piensa deshacerse de él? ¿Estará casada de sus horas inciertas, de sus minutos tardíos? La araña se ríe por lo bajo al seguir el pensamiento del reloj.

El televisor sigue, se han acabado los comerciales, la mujer ha regresado al canal anterior “…Si bien es cierto que la mayoría de las personas sienten en cierta medida un gran miedo ante el fracaso, en el caso de la atiquifobia se trata de un temor totalmente irracional y extremo…”, la mujer piensa en aquellas personas que la padecen y el televisor le contesta “…El llevar una vida plena es algo que resulta imposible para las personas que tienen fobias, y en este aspecto, el miedo al fracaso resulta ser una fobia especialmente paralizante, ya que quienes la padecen dejan de involucrarse en todo tipo de actividades en las que temen fracasar…”, el reloj sopesa su vocación de marcador del tiempo, quizá debió dedicarse a otra cosa y ahora por negligencia lo cambiarán por un modelo 2010, que si de la hora correctamente, es tan aterrador fracasar en lo único a lo que te has dedicado toda tu vida.

“…Es más, la atiquifobia es vinculada incluso con el miedo al éxito, ya que los fóbicos inconscientemente obstaculizan sus posibilidades. Por lo tanto, se concluye que la propia fobia puede producir aquello que causa el temor…” la araña sale de su escondite, considera que las cosas seguirán igual aunque ella se esconda, el reloj marca desconsolado el último minuto.

En tanto el gato aparece con el rostro denotando aburrimiento, asegura haber recorrido la casa completa sin encontrar un solo filósofo al cual perseguir, la vida puede llegar a ser tan miserable. La mujer no lo toma en cuenta “…Se considera que las causas de esta fobia se deben a haber convivido con padres o hermanos muy exigentes durante la infancia, o a haber sufrido vergüenza y humillación como producto de un fracaso menor…”. El gato corre a la cocina, su tazón está vacío.

El reloj escucha con atención el siguiente comentario “…Luego con el correr del tiempo y con el crecimiento de la persona y la formación de su propia personalidad, el miedo al fracaso se va haciendo cada vez más fuerte…” no hay cura posible, entre mas mueva sus manecillas, mas fuerte será el sentimiento de que será cambiado por un modelo exclusivo. La araña se enreda de nuevo en el infinito que le proporciona el número 8, pero el reloj en un alarde de exactitud la hace caer.

“…Nuestra cultura no ayuda al fóbico, debido a que hace un culto a la perfección tanto en la imagen, como en las relaciones, en la carrera, y si bien lograr la perfección es solamente una ilusión, el que padece la atiquifobia siente que no puede descansar hasta haberla alcanzado…”. La mujer piensa en si misma, en el sinsentido que suele ser el temer a aquello que no controlamos, a aquello que siempre tendremos que vivir; cambia el canal, los comerciales la aburren.

Volvemos al canal correcto “…Esta fobia suele tratarse principalmente a través de técnicas de autoayuda y de motivación, ya que la mejor manera de superarla es enfrentar aquello a lo que se le teme, sin olvidar que es necesario poder asumir un fracaso si se desea llegar a ser exitoso en la vida…”

El programa termina, el televisor sin aviso alguno se apaga, no hubo más noticias de relojes exclusivos, por lo que el reloj marca una hora incierta, olvidando con ello su temor a fracasar en su encomienda de marcar eternamente el tiempo, la araña emprende una vez más, y sin temor a fracasar, la salida del reloj en el cual quedó atrapada.

La mujer le sirve al gato una reserva de filosofía aristotélica, guardada en la alacena para aquellos momentos en que la felicidad se te escape por entre los dedos, y simplemente se sienta a desayunar, pensando en que no puede haber fracaso en la cotidianidad.

Este sábado 11 de Septiembre el tema del FiloCafé es el Miedo al Fracaso, por lo que te esperamos para que dialogues y aprendas con nosotros, en le Cairo Café ubicado en División del Norte # 504-c en punto de las 6:00pm.

Esperamos tu asistencia.