LAUREANO MUÑOZ 2015

La Secretaría de Educación Cultura y Deporte, el H. Congreso del Estado de Chihuahua, el Instituto Chihuahuense de la Juventud, el Instituto Chihuahuense de la Cultura y el Círculo de Investigaciones Filosóficas y Jurídicas convocan a todas las personas estudiantes de educación media superior en el Estado, a participar en la tercera emisión del Concurso de Ensayo Filosófico Juvenil “Laureano Muñoz”, lo anterior al tenor de las siguientes:


BASES:

Primero.- Podrán participar individualmente todas las personas alumnas del sistema de educación media superior en el estado de Chihuahua inscritos en cualquiera de sus planteles con reconocimiento oficial y en cualquier modalidad.

Segundo.- Deberá entregarse un ensayo abordando el tema ¿cómo vives y superas la violencia?, el cuál consistirá en la exposición razonada del tema, presentando la propia postura con argumentos coherentes y evitando, siempre que sea posible, las meras opiniones o recopilación de lo dicho por otros filósofos.

Tercero.- Deberá presentarse bajo el siguiente formato:
  • Se entregarán dos documentos, en el primero se incluirán todos los datos de registro del participante tales como nombre completo, lugar de resistencia, subsistema educativo y plantel al que pertenece, teléfono, correo electrónico y dirección así como el pseudónimo seleccionado por el autor.
  • En el segundo documento se desarrollará el ensayo con la estructura de introducción, desarrollo y conclusión y solo debe estar firmado con Pseudónimo, sin portada.
  • Los documentos se enviarán vía electrónica en procesador de textos Word
  • Extensión mínima de tres cuartillas y máxima de siete
  • Letra tipo Times New Roman a 12 puntos, a doble espacio
  • En caso de tener bibliografía esta se presentará en estilo Autor-Año (APA). Pregunta a tu profesor si tienes dudas.
Cuarto.- Los ensayos deberán enviarse a más tardar el día 19 de octubre de 2015, a la siguiente dirección electrónica: administracion@cifyj.org o bien por mensaje en página Facebook www.facebook.com/CIFyJAC.

Quinto.- Se designará un Jurado integrado por destacados filósofos de la comunidad local y nacional. Sus decisiones serán inapelables y podrá declararlo desierto si así lo consideran.

Sexto.- Para la evaluación de los textos se calificará la originalidad, ortografía, redacción, seriedad y rigor en la defensa de los argumentos.


Séptimo.- Se otorgará un solo premio que consistirá en una tablet y biblioteca personal así como la publicación del texto ganador en medios de comunicación.

Octavo.- El jurado podrá proponer la publicación de otros ensayos concursantes en www.cifyj.org cuyos autores serán notificados previo a su publicación.
Noveno.- Los finalistas se darán a conocer el jueves 12 de noviembre en la página www.cifyj.org, quienes serán invitados a presentar sus trabajos en un foro a realizarse en el Museo Chihuahuense de Arte Contemporáneo Casa Redonda el jueves 19 de noviembre el Día internacional de la Filosofía donde se realizará la premiación del ganador.

Décimo.- La premiación se llevará a cabo en el marco de la celebración del Día Mundial de la Filosofía, el 19 de noviembre de 2015, y se publicará la primera parte del ensayo ganador el 20 de noviembre en medios de comunicación.

Décimo primero.- Los materiales enviados por quienes no resulten ganadores no serán devueltos.

Décimo segundo.- Cualquier situación no prevista en la presente convocatoria será resuelta por el comité organizador.

Sexualidad

Por: Laura Martínez Domínguez

La mujer piensa que su cuerpo debería de tener salida de emergencia, es totalmente injusto tener que permanecer dentro de aquel que no reconoce. Es interrumpida por el gato, el cual salta al diván con Martha Lamas enredada en una oreja y las patitas mas húmedas que de costumbre.

La mujer se pregunta el porqué de la aparición de Martha Lamas, y esta habla algo sobre sexualidad, sobre cuerpos culturizados, la mujer la calla un segundo; el libro rosado ha aparecido pero la palabra guarda silencio dentro de él. Busca el libro de pastas duramente azules y este simplemente le contesta que hay cosas que carecen de completa relevancia jurídica.

El gato juega con Martha Lamas, en tanto que el reloj trata de no contradecir a la exactitud marcando un segundo pronunciadamente puntual y la araña observa como la nueva palabra aparecida en el diván desconcierta a la mujer hasta límites inimaginables.

La mujer mientras tanto retoma a Martha Lamas liberándola del juego impío del gato y esta le dice que el cuerpo simbólico es social, cultural e históricamente específico, comparte un lenguaje y asume los habitus y los discursos comunes: medico, educativo, jurídico. El gato pide su ración de filosofía y la mujer le advierte que en esta ocasión tendrá que esperar… vuelve al cuerpo al que se define por el dedo que te recorre… Martha Lamas ajena a sus divagaciones, continua y dice que el cuerpo imaginario de un sujeto se construye tomando la diferencia anatómica como punto de partida.

De pronto y teniendo un momento disparatadamente absurdo y abstracto aparece y llega el psicoanálisis explorando la forma como cada sujeto elabora en su inconsciente la diferencia sexual y como a partir de esa operación se posiciona su deseo sexual y su asunción de la feminidad y masculinidad. La mujer le ofrece al gato un poco de teoría psicoanalítica quien ofrece el recuento más complejo y detallado de la constitución de la subjetividad y la sexualidad, así como del proceso mediante el cual el sujeto resiste o se somete al código cultural. El gato mira su tazón con un mohín y empieza a sentir como la miseria se apodera de él.

El momento abstractamente absurdo continua, dado que el psicoanálisis piensa al sujeto como ser sexuado y hablante, que se constituye a partir de cómo imagina la diferencia sexual, y sus consecuencias se expresan también en la forma en que se aceptan o rechazan los atributos y prescripciones del genero.

El reloj termina con los momentos abstractos marcando una hora más, en la cual aparece Freud diciendo que el ser humano es básicamente un ser sexual, y que su libido tiene una calidad indiferenciada.

La mujer despide a Martha Lamas, el gato deja intacto su tazón y el reloj marca aquella hora que se suspende en un minuto más.

Este sábado 22 de enero tienen una cita de tarde de FiloCafé, en punto de las 6:00 pm en el cairo café, ubicado en División del Norte # 504-c.

Responsabilidad

Por: Laura Martínez Domínguez.

La mujer al llegar a casa luego de un largo día, descubre al gato encaramado en el diván cual objeto de ornato, la mujer sabe que comparte responsabilidades con el personaje de las partículas elementales porque fue él quien introdujo la elegancia de un erizo en su diván. Y al parecer ahora el gato se siente objeto de ornato.

La araña escucha a la mujer y piensa en quien sería el responsable de que ella se quedase atrapada en el reloj. La mujer se percata de algo, la tercera dimensión de una palabra que decidió cambiar, se ha apoderado de su casa y por consiguiente de su diván; debe de admitir que a su diván, llegan, cual correspondencia, ideas disparatadas, pero la de esta ocasión si sobre pasó un tanto cuanto el límite…

Por ello la responsabilidad tomó el primer plano, sin embargo, el libro rosado aun no aparece, y buscar responsables es inútil; quizá el libro rosado se ha ido por cuenta propia o las circunstancias adláteres le obligan a permanecer oculto al menos por un tiempo.

Sin embargo, el libro aquel de las pastas duramente azules, ha decidido tomar voz propia y afirmar que el vocablo responsabilidad proviene de respondere que significa inter alia, prometer, merecer, pagar. Se dice que en un sentido más restringido responsum significa el obligado a responder de algo o de alguien.

En ese momento aparece Gayo desde las institutas, trayendo consigo una caja y dentro de la misma una balanza que está dispuesto a golpear cuando sea necesario; nadie entiende su idea y Gayo continua diciendo que Respondere se encuentra estrechamente relacionada con spondere la expresión solemne en la forma de la stipulatio, por la cual alguien asumía una obligación. Gayo no tiene intenciones de retirarse, por lo que cuando un minuto exacto es tocado por el reloj se encuentra A. Berger y mientras este nos dice que sponsio es la forma más antigua de obligación.

El gato sigue en su postura de ornato, mientras H. L. A. Hart para explicar la responsabilidad trae a un capitán con todo y el barco, dado que el capitán aun vive y es moralmente responsable por la muerte de muchas mujeres y niños… la mujer duda en si debe sacar primero al barco y después al capitán o al revés, lo último que pretende es ser responsable de cualquier confusión ocasionada.

Kelsen llega y afirma que un individuo es responsable cuando, de acuerdo con el orden jurídico, es susceptible de ser sancionado, la mujer se pregunta cuál será la sanción por sacar un barco con todo y capitán de su casa.

La araña decidió no fincar responsabilidad sobre nadie, además oye que Kelsen continua con la idea de que la responsabilidad presupone un deber, del cual debe responder un individuo, sin embargo, no debe de confundirse con él. El siguiente minuto marcado por el reloj que hace alarde de exactitud desde hace semanas, arrastra a la araña hasta en numero 5. Por lo que la araña cree en las palabras de que el deber o la obligación es la conducta que, de acuerdo con el orden jurídico, se debe de hacer u omitir, es el sujeto obligado… la araña piensa que alguien debería responsabilizar al reloj.

La mujer sencillamente desaloja al barco y su capitán, seguidos por H. L. A. Hart, y llama al gato para que coma algo de la Dogmatica Jurídica que enuncia que existen dos grandes formas de aplicar la responsabilidad: la llamada responsabilidad por culpa y la conocida como responsabilidad objetiva o absoluta.

El gato abandona su postura de ornato, salta del diván y corre a la cocina. El misterio de poder explicarlo todo, atrae a la mujer por lo que regresa al diván, con la certeza de que pronto alguien llegará para arrancarle la vida con un suspiro.

Este sábado 15 de enero es toda una irresponsabilidad de juventud no presentarse a pasar una tarde agradable de FiloCafé, por lo que los invitamos para que asistan a el Cairo Café ubicado en División del Norte #504-c en punto de las 6:00 pm.

Sentido de posesión y pertenencia.

Por: Laura Martínez Domínguez

La mujer escucha la misma melodía una y otra vez y hasta la demencia. Está en el diván anaranjado leyendo aquellas partículas elementales que fueron el inicio.

El gato encontró una palabra pegada en la banqueta, la encontró porque no le permitía entrar a la cocina y pedir su dosis diaria de filosofía. Lo cierto es que al encontrarla el gato se llevaría más de una sorpresa.

La mujer observa la palabra que el gato encontró y corre a buscarla en el libro rosado… el libro rosado ha desaparecido… la mujer trata de buscarlo pero en ese momento aparece Foignet y le dice que la posesión es el poder físico que se ejerce en una cosa, con intención de portarse como verdadero propietario de ella.

La araña piensa si podrá hacer eso con el reloj, no estaría nada mal para una araña ser la poseedora de un reloj… el reloj marca el minuto más exacto que ha marcado en semanas y la hace caer hasta el ocho infinito a manera de protesta. La araña lo ignora, algo de sentido de pertenencia a ese reloj la invade súbitamente.

Planiol toma al gato en sus brazos y le dice que es el estado de hecho que consiste en retener una cosa en forma exclusiva, llevando a cabo sobre ella los mismos actos materiales de uso y de goce que si fuera el propietario de la misma… el gato se enfada, nunca un autor lo había tomado en los brazos… la mujer le avisa que no provienen del libro rosado, sino de uno cuyas pastas se tornan duramente azules… al gato no termina de convencerle la idea.

El reloj marca otro minuto exacto, mientras la araña se maravilla del hecho… la mujer pretende volver a las partículas elementales pero encuentra a Baudry-Lacantinerie sentado en su diván invitándola a escuchar que la posesión es un conjunto de actos por los cuales se manifiesta exteriormente el ejercicio de un derecho real… la araña se ríe ante tal concepto y se pregunta si existirán derechos irreales… nadie responde.

Bonnecase se instala junto a ellos y la mujer no puede evitar observar la ironía de no encontrar jamás su biografía y ahora tenerlo aquí, en su diván… Bonnecase no sigue sus divagaciones y simplemente dice que la posesión es el hecho jurídico consistente en un señorío ejercitado sobre una cosa mueble o inmueble que se traduce por actos materiales de uso, de goce o de transformación, llevados a efecto con la intención de comportarse como propietarios de ella o como titular de cualquier otro derecho real… la araña repara de nuevo en la palabra, casi llega a concluir que es fijación de estos tipos un tanto cuadrados.

Las partículas elementales han quedado suspendidas, dado que se les une Saleilles y la mujer los invita a pasar a la mesa de la cocina, a lo cual todos sugieren una taza de café y con gusto Saleilles les dice que es la realización consciente y voluntaria de la apropiación económica de las cosas.
De pronto, y por la puerta de la cocina, entra cargando sus cuatro tomos de derecho civil, Rojina Villegas, diciendo además que la posesión es el poder físico que se ejerce en forma directa y exclusiva sobre una cosa para su aprovechamiento total o parcial, o para su custodia, como consecuencia del goce efectivo de un derecho real o personal, o de una situación contraria a derecho… la araña piensa que ya es el colmo, este tiene el descaro de hacer clasificaciones entre reales y personales, sin embargo, nadie le habla de derechos irreales, esta por suponer que no existen… con todo y la ironía.

El reloj ignora a la araña, marca un minuto más y el gato entra a la cocina esperando que su tazón sea llenado de filosofía, pero la mujer toma una caja que se llama El fundamento del derecho de posesión, cuyos ingredientes son axiomas que para saber exactamente de donde provienen dependerá de la filosofía, la cultura, la idiosincrasia y la etapa de civilización de una sociedad… el gato trata de descubrir si es comestible o no, descubre que sí, pero un sabor ligeramente Ulpiniano le queda en el paladar.

La mujer trata de despedir a todos pero llega Savigny y partiendo de la nomenclatura y la clasificación posesoria de los romanos atribuye a la posesión dos elementos: el corpus y el animus. La mujer lo observa y decide ejercer su derecho posesorio sobre el inmueble y el menaje del mismo, por lo que sin más despide a todos y cada uno de ellos.

El libro rosado sigue sin aparecer. La mujer regresa al diván mientras el gato reconoce que el contenido de la nueva caja es sumamente delicioso. La araña por lo pronto olvidó los derechos reales y el reloj se ha suspendido

Este sábado 08 de enero, en punto de las 6:00 pm, están todos invitados a pasar una agradable tarde de FilCcafé en el Cairo Café, ubicado en División del Norte #504-c.

Los esperamos


Por: Laura MArtínez Domínguez

El gato atosiga a un filósofo, con la misma pasión con la que la araña busca la salida. La mujer se descubre pensando en pasiones, en placeres, en vicios.

El reloj marca un minuto desentendido de la realidad y Aristóteles irrumpe en la habitación del diván afirmando que la pasión es una afección, esto es, el estado en que algo está afectado por una acción… la mujer regresa a la palabra pasión y se pregunta cuantos momentos de pasión se ha permitido en la vida… Descartes le dice que existen seis pasiones fundamentales o primitivas: la admiración, el amor, el odio, el deseo o apetito, la alegría y la tristeza, la mujer observa como Descartes toma asiento y pide amablemente una taza de té; Spinoza llega y también pide una ya que él resume las pasiones en tres: el deseo, la alegría y la tristeza.

La araña ha seguido la conversación con ahínco y se dice que ella es una eterna apasionada dada que transita del deseo de salir de un reloj a la tristeza de no lograr hacerlo.

El gato aparece y sin más salta al diván, afirmando que el cuarteto de ardillas sordas han acampado con pasión y locura en el jardín, que además dos palomas han decidido anidar su pasión en el árbol de naranjo sembrado desde tiempos ancestrales… la mujer se pregunta si no será hambre lo que causa las alucinaciones del gato y se detiene un momento para preguntarse porque si alguien le habla de pasión lo relaciona con placer.

No tiene tiempo de pensarlo, Hume llega diciendo apasionadamente que es una falacia contraponer la pasión y la razón y suponer que la misión de la última es controlar a la primera… la araña y el reloj lo miran con extrañeza pensando que Hume se ha equivocado de argumento porque realmente en esta habitación nadie ha hablado de tal contraposición.

El gato abandona el diván porque ha oído que una porción de neoplatónicos en cubitos está siendo servida en su tazón, y mientras tanto suena la hora incierta de la tarde que amenaza con convertirse en noche.

Hegel llega, y se sienta con Descartes y Spinoza y les dice que la pasión se subordina a la razón, la cual usa las pasiones para la realización de los fines esenciales del espíritu; por tanto la pasión es el lado subjetivo y por lo tanto, formal de la energía de la voluntad y de la actividad… Hume se une a la hora del té reclamándole a Hegel haber aparecido demasiado tarde.

La mujer tiene salir corriendo, el personaje salido de sus sueños la acompañará a su próxima cita, burlándose porque al parecer el subconsciente tiene un repetido acto fallido de confundir placer con pasión… todos se quedan en casa.

Este Sábado 18 de Diciembre el tema para darle rienda suelta al filosofar es la Pasión por lo que los esperamos en punto de las 6:00 pm en el Cairo Café ubicado en División del Norte # 504-c.

No falten.

La Vocación.

Por Laura Martínez Domínguez

La mujer esta recostada en el diván anaranjado, piensa en los personajes mitológicos, en aquellos que por los que se narran historias interminables, batallas increíbles, piensa en aquellas princesas, damiselas que se quedaban en los grandes castillos a esperarlos…

Mientras la mujer divaga en el diván, el gato, que alguna vez pensó tener vocación de líder, se regocija al haber encontrado al cuarteto de ardillas incapaces de escuchar una sola palabra, su placer es efímero, las ardillas corren de nuevo. Pero sin quererlo el reloj marca un minuto menos incierto que el anterior y la araña se pregunta por la mujer…

En el diván, la mujer descubre que una palabra se le ha enredado en el cabello, la vocación se materializa cual imagen en tercera dimensión y la mujer se pregunta por la suya, por aquella vocación que supuestamente descubrió cuando tenía 5 años, la de la justicia a toda costa; sin embargo, debe dejar su pensamiento en pausa, tomar al gato y descubrir que arrastra a Heidegger quien haciendo uso del sentido etimológico, se trata de un llamado, en el curso del cual la existencia se dirige la palabra a si misma… la araña ríe a carajadas, se pregunta qué pasaría si la existencia de pronto dejara de dirigirse la palabra a sí misma, pensando quizá en una rabieta existencial.

La mujer también se preguntó lo mismo, sin embargo, y como es costumbre Ortega y Gasset irrumpe en su diván sin siquiera tocar a la puerta y le presenta a la vida humana como vivir con sus circunstancias, las cuales pueden impedir o pueden contribuir a que la vida se realice a sí misma, es decir, sea fiel al yo insobornable. Esto es justamente la vocación, la cual es estrictamente individual e intransferible… Ortega y Gasset afirma que tiene prisa, la circunstancia de su yo lo soborna para que siga su camino.

El gato juega con Heidegger, no había descubierto cuan divertido es… la mujer busca al libro rosado y este le responde que la vocación es el llamado o el destino equivalente al designio o programa vital, el curso del cual la vida llega a ser lo que auténticamente es… la mujer regresa a su pensamiento inicial a la vocación par ser héroe, o para ser aquella que se queda en casa tejiendo un sudario resistiendo a las propuestas de los pretendientes… la mujer piensa en el personaje que alguna vez salió de sus sueños y lamenta no haber tenido vocación para tejer ese sudario.

El reloj marca un minuto más por rutina que por vocación, el gato duerme en el diván esperando encontrar de nuevo al cuarteto de ardillas o a la marmota, mientras la mujer vuelve al diván y retoma las instrucciones para un descenso al infierno.

Este Sábado la tarde de FiloCafé será el pretexto para dialogar acerca de la Vocación, así que no falten, los esperamos en punto de las 6:00 pm en el Cairo Café, ubicado en División del Norte # 504-c.

Esperamos su Asistencia.

El Destino

Por: Laura Martínez Domínguez.

Mientras le rascaban el estómago, el gato decidió que en definitiva estaba destinado a ello. La mujer mientras tanto, escucha el término latino fatum y un ser alado aparece en su ventana, el mismo que hace algún tiempo irrumpía en sus sueños con frenesí, pero que ahora por una causa desconocida ha desaparecido dejando solo un halo de recuerdo.

A la araña el destino no le interesa, la razón es su falta de resignación a vivir atrapada en un reloj, el cual, sabe que su destino es marcar horas, minutos, segundos, aunque en ocasiones marca siglos, escapando así del terrible deber que se convierte en rutina; los estoicos aparecen y le dicen que la libertad es el modo como cada uno actúa respecto al destino, el reloj se suspende, una melodía se oye a lo lejos y la mujer recuerda los repentinos encuentros con el pasado.

Spengler entra por la puerta de la cocina discutiendo con Sheler, el primero afirma que el destino es un símbolo que se refiere al universo-historia cuya comprensión es intuitiva, en tanto el segundo le dice gravemente mientras abre la puerta del refrigerador, que lo peculiar del destino lo constituye que al contemplar el panorama de una vida entera o de una larga serie de acontecimientos, sentimos la vida como absolutamente contingente en cada caso particular, pero cuya conexión, por muy imperceptible que haya sido el acontecimiento de cada uno de sus miembros, refleja precisamente eso que creemos que constituye el núcleo de la persona en cuestión.

La mujer los encuentra sentados en la mesa de la cocina, discutiendo y degustando de las sobras del estofado de la semana anterior; y hay algo en sus palabras que la hacen detenerse y pensar por un segundo, que quizá el destino si tiene algo que ver en nuestras vidas, que quizá existen conexiones meramente cósmicas que nos hacen relacionarnos con personas, cosas, sucesos, horas y días cruciales para que la vida pueda seguir existiendo.

Entra el gato a la cocina y espera que le sirvan un poco de determinismo en su tazón, lo cierto es que las reservas de felicidad aristotélica están por desaparecer y es mejor estar preparados para tiempos peores. El reloj marca un minuto destinado a morir para que el siguiente pueda existir, la araña se ha atrincherado en el número 8, el del infinito, y no piensa salir de él hasta que dejen de hablar del destino, de la fatalidad y del hecho de que al parecer ella estaba destinada a vivir en ese reloj, porque su contingente vida la conectó con el camino equivocado y entró en un reloj y ahora no hay manera de salir de él.
La mujer debe marcharse, su destino tuvo un giro inesperado y ahora que padece de la ausencia de Odiseo, debe jugar con el azar, hasta que por accidente vuelva todo a la normalidad.

Este Sábado 4 de Diciembre el FiloCafé está de aniversario, por lo que destinadamente están todos invitados a festejar y filosofar en punto de las 6:00 pm en el Cairo Café ubicado en División del Norte # 504-c.

Los Esperamos.

La Religión

Por: Laura Martínez Domínguez.

La mujer instalada cómodamente en el diván anaranjado se ríe del reloj que se ha vuelto repentinamente escrupuloso y ahora marca los minutos con frenética exactitud. Podríamos decir que las horas se marcan religiosamente.

El gato ha desaparecido, al parecer se ha subordinado con lo divino, pero como se sabe poderoso los viajes hacia el interior de sí mismo, en este instante lo tienen particularmente interesado.

La araña esta un proceso de religare, dado que trata de entender la situación en la que se ve envuelta, mientras tanto la mujer busca la vinculación que cierta vez conoció con el personaje que alguna vez salió de sus sueños.

La casa tiene un aire de santidad, por lo que Aristóteles carga la palabra Teología en un intento por sacarlos del mutismo ancestral diciéndoles que trata de Dios, de su existencia, naturaleza y atributos así como de su relación con el mundo… el gato a pesar de ello, no ha regresado.

Pseudo Dionisio anuncia teología en dos presentaciones: afirmativa y negativa; mientras la primera es un efectivo decir, la segunda, en cambio, se hace por medio de un silenciar… Fray Francisco de Osuna puntualiza y le dice que el nombre correcto de la teología negativa es teología mística; la mujer no les presta atención, su diván está siendo ocupado por Kierkegaard, Barth, Gogarten y Brunner quienes definen a la teología como separación absoluta entre lo infinito y dios, entre lo finito y lo infinito, la religión del apartamiento, la distancia infranqueable por el hombre, entre lo temporal y lo eterno… esperando una revelación para tener un diálogo con ese dios que al parecer a veces escucha, a veces mira y en otras ocasiones está demasiado ocupado no existiendo.

La mujer observa que el gato ha regresado, al parecer por fin logró encontrarse consigo mismo, y solo para confirmar que es poderosamente divino, pero descubrió que el teléfono de dios esta fuera de servicio; la araña dejo de unir, de ligar, cayó en la cuenta de que de una u otra forma, las cosas siempre se las ingeniaban para esta unidas o por lo menos relacionadas, porque sino seriamos una sola masa pegada… en tanto que el reloj dejo la religiosidad, el rito escrupuloso dejo de consolarlo, por lo que las horas vuelven a ser inciertas.

La mujer sale de casa, las campanadas de la catedral anuncian la hora que el reloj se niega a marcar.

Este sábado 20 de noviembre en punto de las 6:00 en el Cairo Café ubicado en División del Norte # 504-c, tienen una cita para pasar una tarde de FiloCafé y discutir y dialogar acerca de Religión, Metafísica y Filosofía.

No falten.

La Necesidad.

Por: Laura Martínez Domínguez.

Una vez más la mujer se repantiga en el diván, el personaje que ahora debe ser llamado como el que alguna vez salió de sus sueños, le ha enredado una nueva palabra y no es una palabra cualquiera; es la pregunta que ella se ha formulado una y otra vez. La necesidad, ahora adquiere un contexto filosófico, el libro rosado ofrece una respuesta.

El gato entra con la certeza de que necesita que su tazón sea llenado de filosofía contemporánea, el reloj marca el necesario minuto que siempre es uno después del de la hora exacta, la araña emprende su búsqueda necesaria para salir del reloj en donde alguna vez alguien la arrojó.

Aristóteles entra en la habitación y le dice que lo necesario es lo que no puede ser de otro modo y lo que por consiguiente, existe de un modo, la mujer se sorprende de no tener que desenredarlo del gato, pero las palabras de Aristóteles la dejan con una duda, la misma que planteó al personaje que alguna vez salió de sus sueños. ¿Por qué lo necesario es tan rotundo?

Spinoza viene huyendo del gato, que al no haberlo visto nunca antes le da la bienvenida habitual, pero dice que si algo es necesario es porque no hay ninguna razón que le impida existir. La mujer, en un necesario rescate al pobre de Spinoza, lo instala en el diván y empieza a entender una distinción importante: Necesario y necesidad; el gato se pregunta si venderán dichos conceptos en bolsas y si por tanto, serán de diferentes sabores.

Llega Leibniz trayendo consigo al cuarteto de ardillas que alguna vez, y por no escuchar, se equivocaron de diván y empieza a distinguir entre los conceptos de necesidad metafísica o absoluta, lógica, matemática o geométrica, física o hipotética y moral o teleológica, por razones que nadie entiende el único que presta atención es el reloj y como respuesta marca un minuto más, el de la ausencia, el de la necesidad que ya no existe.

La mujer se pregunta qué es lo realmente necesario, que es lo que en realidad requerimos para seguir respirando, o si con el simple hecho de respirar tendremos todas las posibilidades a nuestro alcance y todo lo demás no sean más que falacias que astutamente nos venden.

Hume envía una nota diciendo que la necesidad está resuelta en la costumbre. La araña desdeña la nota de Hume, pero se pregunta si será costumbre la necesidad de desear salir del reloj o si de ello depende su pequeña existencia.

Un minuto más marcado por un reloj que se sabe necesario para que el tiempo transcurra y Kant afirma que lo necesario es aquello en que la conformidad con lo real está determinada según las condiciones generales de la experiencia.

Kant es siempre incomprensible para la mujer, de tal manera que sabe que necesitará tiempo para entenderlo, mientras tanto, el televisor se enciende y en la pantalla un programa argentino habla sobre Martin Heidegger y su idea de que en definitiva debe de haber algo en vez de nada, de que nosotros somos seres existenciales, seres ahí, seres que simple y sencillamente debemos ser para que seamos aquellos que de una u otra manera cubren necesidades y no solo eso sino que para que esas necesidades existan, es necesario que nosotros seamos.

El televisor como es costumbre, se apaga sin aviso, por lo que el gato salta sobre ella, le gusta el calor que despide y se pregunta si aun vivirán cucarachas dentro de ella, o si habrán emigrado al tubo del lavabo.

Nicolai Hartmann llega con cuatro tipos de necesidad, pero como no tenían una forma conocida, la mujer les pide atentamente que abandonen su diván. Todos obedecen.
La mujer regresa al diván, el gato deja su investigación acerca del paradero de las cucarachas, le pareció innecesario. La araña aun se pregunta si será necesario buscar la salida y el reloj marca el necesario minuto para que la tarde de lectura empiece.

Este Sábado 06 de Noviembre en punto de las 6:00 pm en el tradicinal FiloCafé se hablará acerca de la Necesidad, por lo que es absolutamente necesario que nos acompañen para así poder dialogar, discutir, aprender y debatir acerca del tema, los esperamos en el Cairo Café ubicado en División del Norte # 504-c.

Esperamos su asistencia.

El Juicio

Por: Laura Martínez Domínguez.

La mujer está en el diván, lee “Instrucciones para un descenso al infierno”; lo encontró el día en que el personaje salido de sus sueños decidió que su ausencia tenía que ser real, palpable, y aunque la palabra libertad de pronto toma sentido, sabe que no es la correcta. La correcta, es el juicio o la total y completa falta de él.

El gato despertó con Locke pegado en la cola, su alegría fue tal que decidió correr hacia el diván; la mujer despega a Locke mientras este le dice que el juicio es el acto mental por medio del cual nos formamos una opinión de algo. Una opinión es lo que ella necesita, pero tiene que ser la opinión correcta, no la que se basa en prejuicios.

El reloj marca un minuto eterno, el de la espera, el de la desesperación por que el pasado vuelva a ser presente. La mujer lo mira con añoranza, pero es interrumpida por Bolzano quien le afirma que es una operación de nuestro espíritu en la que se contiene una proposición que es o no conforme a la verdad y según la cual se dice que el juicio es correcto. Una vez más la palabra correcto, una vez más se tiene que librar del prejuicio, todo tiene que ser apegado a la verdad… la mujer mira al gato, el gato le hace la promesa de buscar a la verdad, siempre y cuando llene su tazón de la felicidad aristotélica que tiene de reserva en la alacena. La mujer y el gato tienen un trato.

Pfänder es atrapado por la araña, quien ha dejado de enredarse en el infinito que le proporciona el número 8 y ahora toma el sol desde el número 12, lo atrapa cuando pretende escabullirse del último minuto diciendo que es un producto mental enunciativo. La araña salta, el sol es demasiado para sus patitas.

En tanto los lógicos se instalan en el diván, y cuando la mujer regresa le dicen que es un acto mental por medio del cual pensamos un enunciado. Pensar con juicio, hasta perderlo o hasta que los prejuicios sean barridos, hasta que se entienda el sentido de la libertad aunque el tema y la preocupación sean otras, hacerse una opinión correcta, una búsqueda eterna de la felicidad que Aristóteles defiende hasta el cansancio.

De pronto, el ambiente cambia y un cuarteto de ardillas entra en la sala, el gato las observa y se da cuenta que lo que traen entre las manos podría ser comestible. Las ardillas saltan al diván y se despliegan las clasificaciones de los juicios, cual cubos armables; así desde la cualidad dicen que son afirmativos y negativos; desde la cantidad son universales y particulares; la relación tiene tres aristas: categóricos, hipotéticos y disyuntivos; y por último la modalidad quien dice que son asertóricos, problemáticos y apodíticos. Las ardillas corren, temen ser atrapadas por el gato, además al parecer se han equivocado de diván y deben resolver la confusión, el gato les ofrece un trozo de verdad, pero las ardillas no lo escuchan, lo cual siempre es un problema, y simplemente salen de la casa, sin que nadie sepa con certeza el lugar por donde entraron.

El reloj, luego de la invasión de ardillas, en lugar de marcar minutos, marca siglos, y simultáneamente se escuchan los siglos XVII y XVIII, por lo que los autores de esos siglos entran diciendo a coro, y todos al mismo tiempo, que el juicio es un acto de entendimiento basado en la fuerza de convicción. La mujer piensa que perderá la idea si sigue tratando de encontrar el juicio.

Sin embargo, Kant llega y le dice que el juicio es solo el conocimiento mediato de un objeto, el libro rosado resopla y le dice que Kant es demasiado ambiguo, y muy poco explicito con el juicio. La mujer toma el libro rosado, acude a él esperando que le dé la respuesta correcta, si, que le muestre la verdad, porque al parecer carece de juicio, y tan solo posee todos los prejuicios habidos, y sus opiniones terminan por no importar, porque de igual manera están equivocadas.

El gato sube de nuevo al diván, solo encontró parte de verdad, pero confiesa haber vaciado su tazón. El reloj está cansado de los siglos, ahora marca horas de desolación y de soledad impuesta por el ser salido de los sueños, mientras la araña considera que es de buen juicio buscar la salida, para dejar de estar arrojada en un reloj.

Este sábado 23 de Octubre de 2010 los invitamos al tradicional FiloCafé para que discutan y aprendan con nostros el tema de El Juicio, en punto de las 6:00 pm en el Cairo Café ubicado en Avenida División del Norte # 504-c.

Los Esperamos.