El Miedo al Fracaso.

Por: Laura Martínez Domínguez.

El televisor que instalado oficialmente frente al diván anaranjado, ha decidido simplemente encenderse, anuncia una palabra desconocida: Atiquifobia.

El gato no está, por lo que nadie reclama que su tazón sea llenado de filosofía. La araña se escondió detrás del número seis y no esta dispuesta a salir hasta que las cosas mejoren, la mujer no sabe que cosas sean, pero ignora a la araña dado que la palabra la intrigó más de la cuenta. Además el gato no está, por lo que quizá no aparezcan autores colgados en orejas, o deliberadamente perseguidos.

El libro rosado hace semanas que permanece mudo, quizá las palabras que aparecen sean demasiado absurdas como para que él se tome la molestia en definirlas o quizá fue solo falta de tiempo, el hecho de que no todo esté incluido, el caso es que el televisor enloquecido es la fuente de definición de la palabra introducida.

“…La atiquifobia se define como un miedo persistente, anormal e injustificado a fracasar, o a cometer errores…” la mujer se pregunta si ella alguna vez ha sentido semejante cosa, el televisor anuncia comerciales y noticias de relojes 2010, “los últimos modelos a su disposición, diseños exclusivos”, el reloj despierta de su letargo, ¿Será acaso que la mujer piensa deshacerse de él? ¿Estará casada de sus horas inciertas, de sus minutos tardíos? La araña se ríe por lo bajo al seguir el pensamiento del reloj.

El televisor sigue, se han acabado los comerciales, la mujer ha regresado al canal anterior “…Si bien es cierto que la mayoría de las personas sienten en cierta medida un gran miedo ante el fracaso, en el caso de la atiquifobia se trata de un temor totalmente irracional y extremo…”, la mujer piensa en aquellas personas que la padecen y el televisor le contesta “…El llevar una vida plena es algo que resulta imposible para las personas que tienen fobias, y en este aspecto, el miedo al fracaso resulta ser una fobia especialmente paralizante, ya que quienes la padecen dejan de involucrarse en todo tipo de actividades en las que temen fracasar…”, el reloj sopesa su vocación de marcador del tiempo, quizá debió dedicarse a otra cosa y ahora por negligencia lo cambiarán por un modelo 2010, que si de la hora correctamente, es tan aterrador fracasar en lo único a lo que te has dedicado toda tu vida.

“…Es más, la atiquifobia es vinculada incluso con el miedo al éxito, ya que los fóbicos inconscientemente obstaculizan sus posibilidades. Por lo tanto, se concluye que la propia fobia puede producir aquello que causa el temor…” la araña sale de su escondite, considera que las cosas seguirán igual aunque ella se esconda, el reloj marca desconsolado el último minuto.

En tanto el gato aparece con el rostro denotando aburrimiento, asegura haber recorrido la casa completa sin encontrar un solo filósofo al cual perseguir, la vida puede llegar a ser tan miserable. La mujer no lo toma en cuenta “…Se considera que las causas de esta fobia se deben a haber convivido con padres o hermanos muy exigentes durante la infancia, o a haber sufrido vergüenza y humillación como producto de un fracaso menor…”. El gato corre a la cocina, su tazón está vacío.

El reloj escucha con atención el siguiente comentario “…Luego con el correr del tiempo y con el crecimiento de la persona y la formación de su propia personalidad, el miedo al fracaso se va haciendo cada vez más fuerte…” no hay cura posible, entre mas mueva sus manecillas, mas fuerte será el sentimiento de que será cambiado por un modelo exclusivo. La araña se enreda de nuevo en el infinito que le proporciona el número 8, pero el reloj en un alarde de exactitud la hace caer.

“…Nuestra cultura no ayuda al fóbico, debido a que hace un culto a la perfección tanto en la imagen, como en las relaciones, en la carrera, y si bien lograr la perfección es solamente una ilusión, el que padece la atiquifobia siente que no puede descansar hasta haberla alcanzado…”. La mujer piensa en si misma, en el sinsentido que suele ser el temer a aquello que no controlamos, a aquello que siempre tendremos que vivir; cambia el canal, los comerciales la aburren.

Volvemos al canal correcto “…Esta fobia suele tratarse principalmente a través de técnicas de autoayuda y de motivación, ya que la mejor manera de superarla es enfrentar aquello a lo que se le teme, sin olvidar que es necesario poder asumir un fracaso si se desea llegar a ser exitoso en la vida…”

El programa termina, el televisor sin aviso alguno se apaga, no hubo más noticias de relojes exclusivos, por lo que el reloj marca una hora incierta, olvidando con ello su temor a fracasar en su encomienda de marcar eternamente el tiempo, la araña emprende una vez más, y sin temor a fracasar, la salida del reloj en el cual quedó atrapada.

La mujer le sirve al gato una reserva de filosofía aristotélica, guardada en la alacena para aquellos momentos en que la felicidad se te escape por entre los dedos, y simplemente se sienta a desayunar, pensando en que no puede haber fracaso en la cotidianidad.

Este sábado 11 de Septiembre el tema del FiloCafé es el Miedo al Fracaso, por lo que te esperamos para que dialogues y aprendas con nosotros, en le Cairo Café ubicado en División del Norte # 504-c en punto de las 6:00pm.

Esperamos tu asistencia.

El miedo

Por: Laura Martínez Domínguez

La mujer ha decidido no salir de su casa, siente que el diván anaranjado es el refugio perfecto para estar a salvo. El miedo irracional la mantiene sujeta a una voluntad que le es totalmente ajena.
Busca una respuesta, el libro rosado se la niega, por lo que el pánico la empieza a invadir. Aparece el gato y trae a Marie Curie colgando de una oreja, por lo que le dice dejamos de temer aquello que se ha aprendido a entender, la mujer la libera de la oreja del gato mientras piensa que ese es el problema con el miedo, tiende a ser irracional, no logras entenderlo y sin embargo, lo sientes.
La araña despierta, salta al número 8, se enreda en el infinito y escucha como una voz que podría venir de cualquier lugar dice quedamente El miedo es una emoción caracterizada por un intenso sentimiento habitualmente desagradable, provocado por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente o futuro. Ella no tiene miedo, el encierro del reloj la salva de cualquier cosa, la mujer adivina las cavilaciones de la araña y sopesa las posibilidades de hacer lo mismo.
El gato en cambio, sale en busca de un desayuno, la filosofía escasea en la casa, lo más cercano es una caja con Miguel de Unamuno en una de sus carátulas diciendo Lo único que cura el miedo es el peligro auténtico. La reflexión aumenta el miedo. Los hombres que no piensan en la muerte no la temen. Pensar y no actuar es manantial de miedo. Ésta es la causa del miedo de los intelectuales. El gato se queda con un ligero sabor a literatura entre la lengua y el paladar.
Por lo que empieza a jugar con Manuel Belgrano y con su idea de que el miedo solo sirve para perderlo todo, por lo que el gato pierde el interés, además de que el televisor se ha encendido solo de nuevo, es una nueva costumbre de ese aparato, prenderse solo, sin que medien las ganas de nadie de ponerle atención, y anuncia que atraparon a los extorsionadores de las tiendas de abarrotes, al asesino de una menor, al narcotraficante; desgraciadamente el diván estaba acomodado justo enfrente de él, por lo que la mujer es testigo de lo que sucede en una ciudad que se ha vuelto tan hostil que es imposible pasear por ella, Tito Livio aparece y le dice que el miedo siempre está dispuesto a ver las cosas peor de lo que son.
La mujer huye de él y del televisor, escucha al gato tratando de asustar a Michel de Montaigne, dado que tiene una idea del miedo tan redundante que termina por ser algo así como que no hay cosa de la que tenga tanto miedo como del miedo. El gato se pregunta como es que logró entrar a la casa y sobre todo instalarse en el diván.
El reloj, marcando el minuto que debió haber pasado hace dos horas exactamente encuentra a Howard Philips Lovecraft, leyendo en voz alta que la emoción más antigua y más intensa de la humanidad es el miedo, y el más antiguo y más intenso de los miedos es el miedo a lo desconocido, la mujer también lo encuentra y lo ignora igual que a Marie Curie, de nada le sirve saber que le teme a lo desconocido sino sabe exactamente que es eso que la tiene paralizada, incapaz de abandonar el diván anaranjado.
De pronto y justo cuando el reloj recuerda marcar el siguiente minuto aparece César Fernández García diciendo Algunos tienen miedo a los demás, mientras que otros se temen a sí mismos. Unos a la muerte y otros a la vida; unos a la oscuridad y otros a la luz; unos a la mentira y otros a la verdad; ¿tu a que le tienes miedo? La pregunta toma a la mujer desprevenida, no sabe que contestar, quisiera salir huyendo o por lo menos a pasear un momento para aclarar ideas, pero recuerda que le es imposible salir a la calle. Se refugia en un libro.
Suena el teléfono Edmund Burke le dice que el miedo es el más ignorante, el más injurioso y el más cruel de los consejeros, la mujer observa a la araña, sabe que si bien está a salvo, también está atrapada, sin salida, sin libertad, sin movimiento. Busca al gato, le rasca la panza y mira que el reloj esta marcando la hora correcta, por lo que recuerda que en cinco minutos más llegará el personaje salido de sus sueños.

Este Sábado 04 de Septiembre de 2010 tienes una cita en el Cairo Café ubicado en División de Norte # 504-c a las 6:00 pm para hablar del miedo y pasar una tarde de FiloCafé.