La Filosofía Como Terapia.

Por: Laura Martínez Domínguez

Toma asiento, el diván espera que te recuestes sobre él y que empieces a hablar…relájate, sé que estás en una cárcel, sé que los barrotes te esperan.

 

 

Pero estoy aquí para saber la razón de tu encierro, de la comisión del último delito, cuéntame cómo te sientes; cómo te ahogan los barrotes; cómo te queman las entrañas, los maltratos; como la marginación y el olvido te hacen preguntarte una y otra vez si valió la pena; si los delitos son tan divertidos como lo creías.

 

Quiero ver como las lágrimas ruedan por tu cara al recordar la vida, la familia, la felicidad que tenias lejos de estas paredes, lejos de este horror, de este sinsentido que ahora es tu existencia.

 

Habla conmigo, estoy aquí para ayudarte, para tratar de sanarte, para que los años que pases aquí dentro no sean tan malos: no hayan sido en vano. Para que sepas que los errores se cometen en un momento, pero llevarás la consigna el resto de tu vida.

 

Sin embargo tienes otra oportunidad, puedes aprender a vivir, a distinguir entre el bien y el mal, entre lo éticamente correcto y lo éticamente reprobable. Puedes salir de aquí con la convicción de ser una mejor persona: para eso estoy aquí, para llevarte de la mano hacia la sanción, hacia el mejor camino posible…

 

Pero recuéstate y cuéntame todo sin omitir detalle…

 

BIBLIOGRAFÍA:

A favor

 

En contra: